He votado en las elecciones al Parlamento Europeo tras tres intentos fallidos para lograr aparcar el coche cerca del colegio electoral. Por la tarde he visto Paranoid Park, de Gus Van Sant. Pasa a mi lista de cosas que me gusta vincular con Portland.
Hoy he estado en la celebración de una pedida de mano, previa a una boda. Hay algo curioso en las habitaciones de celebraciones de los hoteles *****, y es que son realmente parecidas en distribución a las dependencias de un tanatorio.
He pasado la tarde con A. en la facultad y por la noche he ido con L. a nuestro japonés favorito. Nos hemos puesto morados de sushi y sashimis de atún. El Blanc Pescador ha fluido que da gusto.
He visto a L. tras su viaje a Granada. Por la noche, conciertazo de Wicked Wanda que verdaderamente he disfrutado. He vuelto a casa echando una carrera nocturna por la Gran Vía.
Hoy me he terminado el libro Ya no sólo habla de amor, de Ray Loriga, y he pasado la tarde tomando cañas por Sol con tres buenos amigos.
Como en la facultad de filosofía con A. y P., que me dan conversación y entretemiento para demorar mi ataque al trabajo de textualidad digital que tengo que terminar (y empezar) antes de que acabe la semana. L. se ha ido a Granada.
Comida con L en el irlandés: gazpacho, calamares y mousse. Después, un café con leche (caliente) en el Lolinas. Al llegar a su casa nos preparamos un par de gin-tonics.
Hemos celebrado un pequeño guateque en la casa (y el balcón) de C., donde hemos comido espárragos, gazpacho de fresa y queso, hemos bebido cerveza y vino blanco y hemos fumado hachís y tabaco rubio.
Hoy he comprado en la Feria del Libro de Madrid Lo infraordinario, de Perec (traducción de Mercedes Cebrián, Ediciones Impedimenta, 2008).